“¡No traigo ni un quinto!”: Conoce el origen de algunas de las frases para referirse al dinero

Los mexicanos tenemos diversas frases populares para referirnos al dinero, sin embargo, pocos conocen sus orígenes

MÉXICO.- Algo que caracteriza mucho a los mexicanos, es su manera peculiar de referirse a ciertas cosas, las cuales se conocen como modismos y en los temas relacionados al dinero también tienen sus propias frases.

Es por esto, que aquí te mostramos algunas de las más populares que utilizamos los mexicanos y algunos otros países.

¡No traigo ni un quinto!

Esta frase no solo se utiliza en México, también en varios países de Sudamérica y comúnmente es para hacer referencia a cuando no llevas nada de dinero en el bolsillo o monedero. Su historia proviene de 1915, cuando existían monedas de 5 centavos, a las cuales se les conocía como “quinto”. Entonces, cuando alguien dice que no trae ni un quinto, es porque de verdad no lleva nada de dinero.

¡De a tostón!

En México, las personas adultas suelen referirse a los billetes de 50 pesos como un “tostón”. Sin embargo, su nombre no tiene que ver exactamente con la denominación sino con la imagen que solía tener en uno de sus lados: una cabeza.

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Tostón proviene del italiano testa, que significa cabeza, y testóne es la palabra que se utilizaba para referirse a una moneda que ostentaba una cabeza o busto de algún personaje.

De acuerdo con la versión española, el tostón era una moneda de medio duro o real de a cuatro, y tenía un valor de 50 centavos. Por el otro lado tenía el escudo de armas de Castilla y León, con la leyenda: “Carlos y Juana, reyes de los españoles e indios”. En el reverso contaba con un grabado de las columnas de Hércules y el lema: Plus Ultra, que se traduce como “Más Allá”. Hoy en día sigue siendo el lema de España y curiosamente de los estados de Tabasco, Coahuila y Veracruz en nuestro país.

Con el paso del tiempo, a esa moneda de medio duro se les denominó tostón, siendo utilizado como un apodo de cariño, incluso de desprecio por el bajo valor de la moneda. En la actualidad, solo se conserva el apodo de tostón a los billetes de 50 pesos, los cuales tienen una gran circulación y recientemente fueron rediseñados con la imagen de un ajolote.

¿Águila o sol?

Cuando echamos un volado, siempre preguntamos: ¿águila o sol? Aunque el sol no lo vemos por ningún lado de la moneda. Y aunque es de las expresiones más utilizadas, muy pocas personas saben de dónde proviene su origen. En el Siglo XIX, en México se elaboraron monedas de plata, las cuales llevaban, por un lado, el águila del Escudo Nacional y del otro, un gorro frigio, con resplandores solares, figura que simulaba a un sol.

¡Ya enseñó el cobre!

El origen de esta frase tiene toques de misterio, ya que se empezó a utilizar por la falsificación de las monedas. Antes las monedas no estaban hechas con los diferentes metales que se utilizan en la actualidad, eran de oro y de plata, metales considerados de mucho valor.

Los falsificadores creaban piezas finas de cobre y las cubrían con pintura dorada o plateada para que semejaran a las verdaderas. Para evitar ser defraudados, la gente raspaba la moneda y si era falsa mostraba el cobre del que estaba hecha. Actualmente esta expresión se aplica cuando una persona u objeto aparenta algo que no es.

¡No soy monedita de oro!

La expresión popular: “no soy monedita de oro” tiene su origen en una canción. El intérprete y compositor mexicano, Cuco Sánchez creo una frase que decía lo siguiente:

“No soy monedita de oro, pa’ caerle bien a todos; así nací y así soy, si no me quieren, ni modo”.

Gracias a esta canción, la frase hace referencia a que ninguna persona le puede caer bien a todas, a diferencia de una moneda de oro, a la que todos quieren.

¡Me cayó el veinte!

Este dicho hace referencia a las monedas de 20 centavos, acuñadas entre los años de 1943 a 1974, mismas que se utilizaban en los teléfonos públicos. Las personas cuando realizaban una llamada debían depositar una moneda de 20 centavos para comenzar a hablar. De ahí que al iniciar la conversación solían decir: “ya me cayó el veinte”. Cuando terminaba la llamada por falta de monedas decían: “se me acabo el veinte”.

Como podrás ver, hay muchas historias detrás del dinero y es asombroso saber que, a pesar de tener muchos años de existencia, estas monedas siguen presentes. 

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