Estrategias para liberarte de las deudas: Un enfoque transformador

Estos proyectos pueden ser determinantes para mejorar nuestra calidad de vida o pueden convertirse en obstáculos financieros. Es así de sencillo

MÉXICO.- En el ámbito financiero nos encontramos con un factor que impacta profundamente en nuestras mentes: la deuda. Este término tiene dos facetas, no se limita a ser una simple palabra, sino que su significado depende de cómo la enfoquemos.

Podemos considerarla como un préstamo, ya sea obtenido de un conocido o de una entidad bancaria, una herramienta para materializar nuestros proyectos. 

Estos proyectos pueden ser determinantes para mejorar nuestra calidad de vida o pueden convertirse en obstáculos financieros. Es así de sencillo.

En el lado positivo, la buena deuda se refiere a préstamos inteligentes otorgados por entidades bancarias que contribuyen al crecimiento de un negocio.

Representa una oportunidad para expandirse, adquirir bienes, contratar más personal y fortalecer la estructura empresarial.

También puede incluir préstamos para adquirir vivienda o financiar estudios, lo que potencia nuestras habilidades y nuestro valor en el mercado laboral. Esta clase de deuda contribuye al éxito financiero.

Por otro lado, la mala deuda es engañosa. Se refiere a préstamos para la compra de automóviles, transacciones rápidas que prometen mucho pero que en realidad terminan convirtiéndose en un desastre financiero.

Aquí es donde radica la esencia de lo que denominamos como mala deuda. No se trata solo del dinero que adeudamos, sino de la persona que adquiere ese préstamo. 

En un entorno donde cada decisión moldea nuestro futuro, la elección relacionada con la deuda se vuelve crucial, ya que tanto la buena como la mala determinan los caminos que seguimos en nuestra búsqueda financiera.

Prepárate para emprender un viaje donde cada préstamo narra su propia historia y donde nuestro destino se moldea a partir de nuestras decisiones financieras.

Imagina a un empresario que busca un préstamo en el banco. Si es astuto y perspicaz, empleará los fondos para expandir su negocio y aumentar sus ingresos, lo que caracteriza a una deuda beneficiosa. 

Ahora considera a otro empresario en una situación similar, pero que toma decisiones equivocadas, como invertir en equipos inadecuados o expandirse precipitadamente, lo que desemboca en pérdidas para su empresa. En este caso, una deuda que en un principio parecía ventajosa se convierte en una carga.

Hasta aquí todo tiene sentido. La premisa es considerar la deuda no como buena o mala, sino como un medio de apalancamiento. La pregunta crucial es cómo empleamos ese apalancamiento para generar riqueza o para empobrecernos.

Personalmente, comencé con una gran cantidad de deuda mala, pero tomé medidas para liquidarla. Ahora utilizo el apalancamiento para propósitos positivos. La mayoría de los millonarios y multimillonarios del mundo recurren de alguna manera a la deuda o al apalancamiento.

En la actualidad, mi deuda mala es mínima y la deuda provechosa contribuye significativamente a mi crecimiento financiero y a la generación de ingresos. Mi recomendación es centrarse en aumentar los ingresos. No necesariamente en reducir la deuda.

Te invito a reflexionar sobre el dinero que ganas actualmente y a considerar cuánto tiempo te llevarías al liquidar todas tus deudas. ¿Serían 3 meses, 6 meses, un año, 2 años, 5 años, 10 años, 20 años? Al pensar en estos términos, la situación puede resultar abrumadora.

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